Biografia de Andre Agassi

En 1994 llegó a ser el primer jugador que, sin ser cabeza de serie, llegaba a la final del Abierto de Estados Unidos desde 1971 y el primer estadounidense en ganarlo al vencer al alemán Michael Stich. Ese mismo año, se convirtió en el primer jugador en saltar del top 30 a la segunda posición del ranking en una misma temporada.
Como si esto fuera poco, Agassi es, junto a Steffi Graf, el único tenista que ha logrado ganar los cuatro Grand Slam (torneos más importantes del año) y una medalla de oro en los Juegos Olímpicos en individuales. ¡Qué jugador!.

Algo de su infancia
Andre Agassi nació en Las Vegas (Nevada – Estados Unidos) en 1970. Su padre, boxeador olímpico, lo entrenó en el tenis desde niño. Desde los tres años, el más joven de la familia demostró grandes cualidades con la raqueta, que se materializaron con un golpe de derecha que, años después, sería más que aplaudido en la cancha. En 1982 ya practicaba con jugadores de la estirpe de Bjorn Borg y Jimmy Connors. ¡Qué seco!
Desde pequeño tuvo claro que quería llegar lejos y que el tenis era lo que más le gustaba en la vida. Bajo esa premisa, estudió y se perfeccionó en Florida, en la Academia de Tenis Nick Bollettieri. Cuando sólo tenía 16 años pasó a ser profesional.
De ahí en adelante, avanzó a pasos agigantados. En 1987 ganó su primer torneo en Itaparica y en 1988 ya estaba en el puesto Nº3 del ranking. ¡Qué escalada!.

El conflictivo romance con Brooke Shields
Con esta pareja sí que la prensa del corazón tuvo de qué hablar. Y es que no sólo fue un romance conflictivo, sino que casi un desastre para Agassi, quien terminó sumido en una profunda depresión.
Andre conoció a la actriz en 1996 y se enamoró completamente. Es más, comenzó a sumergirse en el mundo de Brooke. Jugaba golf, salía de noche, en fin… Todas esas cosas que como tenista profesional había tenido que dejar de lado.
Brooke se veía muy enamorada y no se perdía partido, aplaudiendo desde las graderías al tenista en cada partido. Así iban las cosas, por lo que ambos decidieron casarse en abril de 1997, cuando Agassi tenía 27 años. Sin embargo, la vida de casados estaba lejos de ser color de rosa. Comenzaron a tener más que un problema, los que repercutían seriamente en la vida deportiva del tenista. ¡1997 fue una pesadilla para él!.
Es más, había serios rumores de que la Shields le era infiel, lo que sumergió al tenista en una depresión espantosa. Sin ir más lejos, la relación tormentosa con su mujer lo llevó a abandonar importantes torneos y a alejarse completamente de los entrenamientos. ¡Y fue serio!. Piensa que en 1996 terminó el año en la octava posición del ranking ATP (clasificación de tenistas profesionales), después de haber estado durante tres semanas en el “top one”, y en 1997 cerró la temporada en el puesto 122 (¡… llegó a estar bajo la posición 150!).¡Qué bajón!.
Así fue como la romántica historia del tenista top con la bella actriz quedó en el camino. Sin embargo, Agassi, con esa fuerza que lo caracteriza, decidió salir adelante. No habló más de Brooke con la prensa y se encerró en su mansión en Las Vegas con su entrenador Gil Reyes, dando vuelta la página de su trágico romance.
Por su estado psicológico y sus 28 años (edad en que se considera “viejo” a un tenista) muchas personas no creyeron en su regreso a las canchas. Sin embargo, no sólo volvió, sino que… ¡lo hizo en grande!.

Renació de sus cenizas
Una vez que logró ponerse en forma, recuperar su estado físico y recobrar sus fuerzas, Agassi volvió a tomar su tan preciada raqueta. Y comenzó a jugar como loco en cuanto torneo hubiera, para así ir sumando puntos. Y con sus ganas de llegar lejos, comenzó a avanzar rápidamente. A las pocas semanas estaba dentro de los 100 primeros puestos y sólo siete meses más tarde, y tras ganar cinco torneos, llegó a ser nuevamente un “top 10″.
Así, en 1998 ganó 68 partidos y sólo perdió 18, con lo que cerró la temporada en el número seis del ranking. Con esto, Agassi es el tenista que ha tenido el mejor repunte en la historia deportiva, demostrando que cuando uno realmente se propone algo y lo persigue con todas las fuerzas, lo logra.
1999 sería un nuevo desafío. Y es que la competencia de Agassi estaba compuesta por jóvenes entre 18 y 24 años. Duro, pero no imposible. Así lo desmostró.
Comenzó la temporada jugando fuerte y sin perdonar ninguna falla de sus contrincantes. Se imponía en la cancha con una fuerza que dejaba helado a cualquiera. Salió victorioso en tres de los cuatro Grand Slam del año: Wimbledom, Roland Garros y el Abierto de Estados Unidos. ¡Ni Pete Sampras (Nº1) pudo con él!.
Así, a los 29 años, terminó nada menos que siendo el “top one” del mundo. Demostró tener una garra increíble y que se la puede con todas las superficies. Es uno de los pocos tenistas que ha ganado los cuatro Grand Slam, donde las superficies son bien distintas: polvo de ladrillo, césped y cemento.
De ahí en adelante le ha ido bastante bien. El 2000 terminó la temporada en la sexta posición y el 2001 en la tercera.

Tenista top con nuevo amor
Hay una cosa clara, 1999 fue el año de Agassi y será recordado por él y por muchos. De que le puso empeño, no hay duda. Sin embargo, no sólo fueron sus ganas las que lo llevaron a la cima. Un nuevo amor llegó a su vida y se la cambió por completo.
Comenzó a salir con la tenista Steffi Graff, ex campeona, quien se retiró de las canchas en 1999. En octubre del 2001 se casaron y, por como se ven, se puede decir que son una pareja muy feliz. Ella lo acompaña a varios de sus partidos y trabajan juntos en las distintas fundaciones de caridad que ambos deportistas tienen. ¡Final feliz!.

Un corazón social
Agassi tiene un corazón grande y así lo ha demostrado. Tiene clara sus prioridades y en innumerables ocasiones ha dicho que juega tenis no por la plata, sino porque este deporte es de las cosas que más le gusta hacer en la vida.
Sin embargo, hay otras cosas que le quitan el sueño. Una de ellas son los niños.
En 1994, el tenista formó una fundación de caridad para niños que han sido abandonados o que han sido víctimas de algún abuso y cuyas condiciones económicas son una verdadera barrera en su educación. Opera en Las Vegas, también lugar de residencia del deportista, y lleva su nombre.
La idea de la fundación es combinar lo emocional, lo físico y lo educativo, entregándole a los niños una enseñanza integral que les forme una buena autoestima, un carácter y que, por sobre todo, les abra posibilidades en la vida.
Además está a cargo de una academia de tenis, dándose el tiempo para ir a jugar con los jóvenes.
Pero la caridad parte por casa y eso él lo sabe. Siempre tiene tiempo para su familia. Es más, cuando hace algún tiempo se enteró de que su madre y una de sus hermanas tenían cáncer de pecho, suspendió absolutamente todas sus actividades para estar con ellas y no le importaron ni los torneos ni el ranking.

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